290: Arturo Hernández – Los Supercívicos

A jugársela

Referencias

-Emprendimiento

Los Supercívicos

-Herramienta

Final Cut Studio

-Libro o película

Libros: “Un mundo feliz” de Aldous Huxley; “Tombuctú” y “Mr. Vértigo” de Paul Auster. Películas: “2001, Odisea del Espacio”, “Naranja Mecánica”, “El Resplandor” de Stanley Kubrick

-Contacto

Twitter: @supercivicosmx y @arturoelpantera; Facebook: Supercívicos; YouTube: Supercívicos

Recomendaciones

Entrevista

-Roberto Ibarra: ¿Qué pasa Vidapreneurs, cómo están? Roberto Ibarra aquí con ustedes. Recuerden que mi correo es roberto@vida-e.com. El día de hoy estamos con el fundador de Los Supercívicos, un canal de YouTube que lucha por mejorar la vida de los mexicanos, poniendo ejemplos reales con toques de comedia, para lograr una convivencia súper cívica y construir una mejor sociedad. Al día de hoy tienen más de 230,000 suscriptores en YouTube, con casi 32 millones de views, y una página de Facebook con más de un millón de fans. Lograron recabar más de un millón de pesos a través de la plataforma Fondeadora, rompiendo en su momento el récord de más personas que hicieron una aportación a una campaña en Fondeadora. Está hoy con nosotros su fundador, el comandante Arturo Hernández. Arturo, ¿cómo estás hoy?

-Arturo Hernández: ¿Qué tal Roberto, cómo estás? ¿Todo bien?

-Roberto Ibarra: Todo muy bien, muchas gracias por estar aquí con nosotros. Cuéntanos Arturo, ¿tú normalmente en qué parte del mundo te encuentras trabajando?

-Arturo Hernández: ¿Ahorita en qué parte el mundo? Estoy en mi casa, en la Ciudad de México, pero ayer estaba en Culiacán, Sinaloa, haciendo cápsulas. Lo digo porque tengo que ponerle un poquito de caché. Ayer estaba allá, y aparte fue una de las acciones, como que ya empiezas a tratar con otro tipo de mexicanos, porque yo conozco muy bien al chilango, pero ahora estamos abriendo el territorio, gracias al proyecto Fondeadora. Era una de las promesas que tenía con la gente, que siempre me decía: ¡A ver, sal de tu colonia! En cierta manera es un error de percepción de la gente, porque de lo que se trata el concepto, es que cada quien desde su trinchera solucione los problemas de su comunidad. No se trata de ir a resolver el de todo mundo. Pero bueno, ayer estábamos en Culiacán, y nos fue muy bien.

-Roberto Ibarra: Excelente, Arturo. Oye, cuéntanos, tú cuando vas a una fiesta o algún evento, te presentas y te preguntan a qué te dedicas, ¿cómo explicas esto?

-Arturo Hernández: ¿A qué me dedico? ¿Cuando alguien no me conoce?

-Roberto Ibarra: Es correcto

-Arturo Hernández: Pues le digo que me dedico a generar contenidos. Lo que pasa es que también el tema contenidos, si se lo dices a un ingeniero, pues dice: ¿qué es eso? Ya después se los empiezo a desglosar, y les digo que hago cosas para televisión, para web, y mi sueño que es hacer cine. Básicamente después como que acabo diciéndoles que cuento historias. Esa es la realidad.

-Roberto Ibarra: Arturo, cuéntanos un poquito para los que no son tus fans como yo, ¿cómo explicas tú qué es lo que se ve en sí en el canal de Supercívicos? ¿Qué tipo de contenido es este del que hablas, que se puede ver ahí dentro?

-Arturo Hernández: ¿Pero por qué dices? ¿No eres fan?

-Roberto Ibarra: Sí, yo soy fan. Pero para los que están escuchando este programa, que son emprendedores y quieren conocer cómo funcionan otros modelos de negocio, ¿cómo se podían dar una idea de qué es lo que son los Supercívicos?

-Arturo Hernández: Los Supercívicos, yo lo defino como un formato, un género audiovisual, para hacer conciencia cívica por medio del humor. Empezó así, ahora como que se ha ido ramificando y empezamos también a hacer cosas de videodenuncias, que son como cuando yo voy por la calle y veo alguna acción que no me parece, que es una gandallez extrema, porque tampoco puedo ir grabando todo aquello que está mal, porque si no, estaría cada 30 segundos haciendo cosas. Saco mi celular y me pongo como si fuera un reportero urbano, a hacer notas de lo que pasa. Después también empezamos a pasar en nuestras páginas, en nuestras redes sociales, contenido de la gente que nos manda sus casos, en el caso de videodenuncia. Pero la esencia de los Supercívicos, básicamente es hacer conciencia cívica en base al humor. Disfrazarnos. Generamos una cosa planeada y decimos: por acá siempre se pasan coches en sentido contrario. Entonces ya decidimos si nos disfrazamos de romanos o de cualquier cosa, y le damos un concepto para tratar de generar un estado de conciencia hacia la gente que está haciendo mal las cosas, pero utilizamos el humor, porque es mucho más llevadero. Primero, es más llevadero por los dos lados: para la audiencia, que este tipo de contenidos, al final de cuentas es comedia, esa es la realidad, y para el que está haciendo las cosas mal, pues no es tan fuerte.

-Roberto Ibarra: Sí, claro. Oye Arturo, hay videos muy chistosos. Yo he visto muchísimos de tus videos, incluso uno que me da mucha risa, que es uno en el que alguien se disfrazaba de la muerte, y estabas en un semáforo de peatones que siempre estaba en verde, sin importar si el semáforo para autos estaba en rojo. Era como la muerte que te invitaba a cruzar la calle. Hay cosas muy chistosas, y otras más intensas que parecen estos documentales donde se reportan cosas que se están haciendo mal, y yo en algunos veo que en estos casos se te ponen violentos. ¿En realidad sí te golpean? ¿Sí hay daños? ¿Sí suceden ese tipo de cosas que se ven muy agresivas en tus videos? ¿Hay un daño físico a tu persona, a tu integridad, al hacer este tipo de denuncias?

-Arturo Hernández: Sí, claro. Tanto así que estoy vivo de milagro, porque en algún momento un loco se metió en el carril de las bicicletas, yo iba en mi patineta. Tal vez esto no lo estaba grabando, porque siempre utilizo la palabra antes de hacer las cosas, sobre todo cuando hago las videodenuncias, cuando soy yo como persona. Cuando voy yo de Supercívico, estoy más protegido. Ahí no hay tanto problema, aun así, nos pegan, pero si me llegan a pegar, a patear o a escupir cuando estoy disfrazado de alguna cosa, voy con mi crew, voy con fotógrafo, con un asistente de producción, con un sonidista, con un actor, o sea, ya somos una banda de seis. Aun así, me agreden. Cuando nos agreden, no entramos en el juego. Nada más no respondemos a la agresión. Pero cuando hago las videodenuncias o cuando voy en la vida diaria y algo me rompe, como te lo acabo de decir, digamos ver en este caso a un joven en un coche con una niña en el asiento del copiloto sin su cinturón de seguridad, y utilizando o pretendiendo utilizar el carril de las bicicletas. Entonces ahí me planto yo como persona, como ciudadano, y les digo: oye, ¿qué estás haciendo, carnalito? Oye hermano, ¿qué haces? No me parece lo que estás haciendo. En este caso, a este loco le valió gorro y me aventó el coche, me arrastró más de 300 metros en su cofre. Está todo esto en YouTube, están estos videos ahí y en Facebook, de la historia de mi atropellamiento. Por fortuna tuve un momento de lucidez. Él daba volantazos para tratar de tirarme, y en uno de estos volantazos pasaba cerca de las banquetas. En una de estas banquetas había unas jardineras, y dije: bueno, este es el lugar más acolchonadito que hay, y me aventé, me dejé caer. La verdad es que sí tuve una suerte increíble, y sólo se me zafó el hombro, aparte de pequeños golpes en varias partes, pero bueno.

-Roberto Ibarra: ¡Qué historias, qué intensidad! Antes de platicar más a detalle de lo que es Supercívicos, cómo has logrado estos más de 30 millones de views en YouTube, y estos millones de fans, estos 230,000 seguidores en YouTube, parte de lo que hacemos aquí en el programa de Vida Entrepreneur es motivar a nuevos emprendedores a que nazcan. Pero les queremos contar la realidad también, que nueve de cada diez emprendimientos van a fracasar, y cómo el emprendedor se comporte ante estas situaciones difíciles es lo que va a definir su éxito posterior como emprendedor. Entonces en esa tónica Arturo, por favor cuéntanos la historia de tu peor momento como emprendedor. La situación que más te haya dolido a la fecha, en este emprendimiento o en otro. Llévanos a revivir ese momento contigo, por favor.

-Arturo Hernández: Mira, Roberto, yo fui conductor de MTV en los años noventa, en el año 93 ya estaba en MTV. Era muy chavo, tenía 23 años, había salido de la universidad. Después había estado dos años trabajando en publicidad con Alejandro González Iñárritu en una casa productora, agencia de publicidad que tenía él cuando estaba viviendo en México, y después prácticamente todavía jovencito, habiendo dejado la universidad, dos años después de la universidad, tengo la oportunidad de trabajar en MTV Latino. En los noventas era el canal más vanguardista, se podría decir de toda la televisión latinoamericana. Cuando hablo de toda la televisión latinoamericana, es toda, desde México hasta Argentina. Entonces era una televisión con una manufactura increíble, era una televisión revolucionaria. Digamos que empecé desde muy joven trabajando en las grandes ligas. Entonces cuando me llega el ego, esa es la realidad, nunca he sido muy sangrón ni nada. Me llega el ego, o más bien perdí un poquito el piso en el sentido de que cuando tenía ya más o menos trabajando con MTV ocho años, exactamente esto fue en el 99, quería hacer un programa de viajes. Entonces fui yo con MTV y les dije: hagamos un formato de viajes, tengo ganas de hacer un formato así. La verdad es que MTV decía: suena bien, pero no es parte de nuestras necesidades. Yo creyéndome que era muy necesario, o indispensable. Necesario lo era, seguramente, pero indispensable completamente, de que no podían hacer nada sin mí, dije: como no quieren hacer este formato de viajes que yo quiero hacer, pues me voy. En el mejor momento de mi carrera, de los conductores, tal vez suene arrogante decirlo, pero yo y Ruth Infarinato que era una argentina, de los seis conductores éramos los que la gente veía mejor. A los que les iba mejor, los que estaban mejor pagados. Entonces, como no quisieron ellos, yo decido y digo: bueno, lo voy a hacer por mi cuenta. Entonces decido hacer yo este formato de viajes, pero poniendo yo el dinero. Sobre todo, un tema que era muy difícil de hacer una producción de esta índole, imagínate, un programa de viajes, en donde el piloto lo hicimos en tres países: Nepal, Holanda y Singapur. Esos eran los lugares, porque quería diversidad de culturas. Quería un país asiático, pero el Asia más china. Quería algo así y decidí Singapur, que se me hacía exótico. Nepal era la otra parte de Asia que yo veía como mi sueño. Siempre fue mi sueño ir a Nepal. Entonces cumplí ese sueño, y después la parte de ir a Holanda. Más allá de apostarle el dinero que tenía a estar viajando yo, no sólo yo, sino todo un crew, en ese momento, en los años del 99, tener un equipo de edición, broadcast, no es como Final Cut o Premier ahorita, que es un programa gratuito. Había que comprar el Avid. Ese era un sistema de edición que fue el primero que empezó los sistemas de edición, pero cada drive del Avid te costaba 5,000 dólares. Para no hacerte el cuento largo, me gasté entre todo, todos mis ahorros los puse en “Buscando al Mesías”, que era un formato entre de viajes y comedia, justo en el cambio del milenio, del 99 al 2000, y nos tocó viajar en ese momento, en el cambio del 2000, para hacer este piloto, y me gasté todos mis ahorros. 100,000 dólares de todo lo que había puesto, fueron tirados a este formato, que por un ego tremendo de que según yo lo iba a vender fácilmente, pues nada. Al final de cuentas, no pasó nada, me fue muy mal, tanto así que tuve que dejar Miami, pensé que la mejor opción era venirme a México. Fue un golpe terrible en la vida, fue un fracaso espantoso, pero fue un fracaso también de esos que tienes que vivir. La verdad es que, pese a que fue un error en cuanto a la planeación económica, fue una experiencia muy grata. Hoy que lo veo, mucho del formato de los Supercívicos tiene enseñanzas de cómo hacer las cosas en pantalla, de ese fracaso. Pero bueno, en el momento me fue terrible. No tomé ansiolíticos, no tomé nada de esto, pero estuve a punto. Me acuerdo que decía: si yo la regué, yo domino al caballo. Mi mente tiene que estar fuerte, y entonces tuvo mucho que ver. De esa enseñanza de que empecé por la puerta grande, y a veces tienes que fracasar. De alguna u otra manera, no sé si sea laboral, moralmente, espiritualmente, no sé de qué manera, pero hay que sentir el fracaso, y hay que asimilarlo, porque el fracaso, sana.

-Roberto Ibarra: Arturo, está súper interesante esta historia, además de intensa. Esta parte de cómo ese fracaso al final se tradujo en el aprendizaje que te llevó a crear los Supercívicos, parte del aprendizaje que está allá inmiscuido en los Supercívicos, y de cierta manera entonces como tú dices, este fracaso no se desperdició, sino que fue parte del proceso de aprendizaje de tu siguiente emprendimiento, que hoy en día ya está dando frutos. Arturo, cuéntanos cómo se te ocurre esta idea de crear a los Supercívicos. ¿En qué momento te llega esta inspiración, esta idea? Bueno, vamos a crear estos videos para mejorar la sociedad, para contribuir hacia estas videodenuncias, y además a ponerle este toque de comedia. ¿Qué estabas pensando? ¿Cuándo te llega esta inspiración? Cuéntanos, por favor.

-Arturo Hernández: Pues yo he tenido unos dos formatos, tres formatos. Después de este fracaso de “Buscando al Mesías”, del cambio de milenio, de este programa de viajes con humor, regreso a México por la necesidad, porque le había dicho que no a MTV, también por orgullo decido y digo: la regué. Hay que buscar trabajo, y tengo que ver cómo vivo. Entonces me regreso a México, dejo Miami, la verdad es que estaba contento en Miami, me gustaba mucho, tenía todos mis amigos allá. Ocho o nueve años después de vivir allá, pues generas tu vida allá, básicamente. Pero siempre tenía esa semillita de regresar a México a hacer cosas, porque me apasiona mucho mi país. Esa es la realidad. Me encanta, me considero un mexicano al 100%. Entonces decido venirme para acá, también mucho ligado a que mi chica era de acá, y ya no me alcanzaba estarle pagando los boletos de avión para que me fuera a visitar. Esa es la realidad. En ese momento me acuerdo que casi a fin de semana le decía: órale, vente, boleto de avión. Decía: no importa. Entonces cuando ya me regreso para acá, me encuentro con dos grandes problemas para mí. Uno era en el sentido laboral, y tenía que ver con el producto que se hacía, o el contenido que se hacía en México. El contenido que se hacía en la televisión mexicana es una porquería, que tiene mucho que ver con el duopolio. El duopolio se ha encargado de que como no hay una competencia, a diferencia de otros países en los que hay siete canales, ocho canales de televisión abierta, en toda Latinoamérica y en todo el mundo, aquí no. Acá hay dos opciones. O ves a Paquita, o ves a La del Barrio. Esas son las únicas dos. Entonces el nivel de historias o de programas de televisión eran espantosos. Me invitaban a hacer cosas con Facundo, a molestar a la gente, o de repente vas con Adal Ramones de Patiño, y dije: no quiero hacer eso. Ese fue un problema. El otro tenía que ver con el civismo. Tenía que ver mucho con esta onda de que la gente hacía lo que quería. Sobre todo, tenía un tema muy grave, o tenía un problema con la gente que se estacionaba en las rampas para la gente con alguna discapacidad. No podía llegar a entender que hubiera un nivel ético o cívico de un humano que bloqueara una rampa y que dijera: bueno, voy al cine y me estaciono aquí. Entonces me doy cuenta que aquí en México el gandalla es el que domina, porque también no tenemos una autoridad que nos represente. En base a eso, me acuerdo que decido hacer una acción de un vecino que se estacionaba en una de las rampas, siempre se estacionaba en las rampas. Porque desde luego, no todos los mexicanos son así. Debe haber de diez, dos que lo hacen así. Pero entonces ese lugar siempre estaba vacío, llegaba el hombre a las 7, 8 de la noche, y siempre estaba el espacio de las rampas vacías, así que se estacionaba ahí de a tiro. Entonces un día le digo a este carnal: oye hermano, ¿qué estás haciendo? ¿Cómo te estás estacionando ahí? Ojalá que el día de mañana no lo necesites. Este individuo todo agresivo me dice: ¿Tú que vas a hacerme? ¿Eres policía o qué? ¿Qué te metes? Básicamente surgió un poco de un reto. Me dijo: ¿qué me vas a hacer? Ese qué me vas a hacer me retumbó en la cabeza. Aparte yo venía bien prendido, no tenía trabajo, estaba sobreviviendo como podía. Ese qué me vas a hacer, tal cual, fue una fuente de inspiración, y me fui al Lumen directamente, me acuerdo que dije: algo le voy a hacer a este cuate. Todavía no cerraban el Lumen, me fui, y en ese momento yo estaba muy permeado por todas las cosas que se hace Banksy. Me encantaba y me encanta Banksy. Entonces yo creo que tenía mucho que ver la acción, ahora que ya la veo en otra perspectiva desde afuera, siento que totalmente la acción que hice fue totalmente banksyana. Entonces lo que hice fue comprar pintura vegetal, y aparte de ello una de estas rueditas que se utilizan para pintar líneas, que las utilizan los ingenieros para hacer líneas por medio de esta ruedita. Sí las ubicas, ¿no? ¿Más o menos?

-Roberto Ibarra:Sí.

-Arturo Hernández: Es que no sé cómo se llaman. Pero bueno, básicamente entonces llegué, ya tenía la idea, y a las 8 de la mañana sabía que este individuo se iba en la mañana, entonces a las ocho en punto me fui muy tempranito, y empecé a pintar desde la banqueta estas dos líneas, más o menos con el tamaño de lo que sería una silla de ruedas, y le pasé estas dos líneas como si hubieran pasado arriba un coche, unas líneas negras de pintura vegetal. Para que entendiera que una silla de ruedas hubiera pasado. Entonces salió este hombre en la mañana antes de irse a trabajar, y ve como estas líneas, y ahí salgo yo con mi Handycam, y lo confronto. Le digo: ¿Qué estás haciendo? Esto lo hice yo. Me dijo: ¡Ah, vas a ver, hijo de tu madre! Ahorita voy a llamar a una patrulla, porque esto es daño a la propiedad privada. Un poco al ver que yo era bastante osado, también se calmó un poco. En ese momento si me hubiera pegado sí era muy radical, yo le contestaba. Pero bueno, voy a esperar a la patrulla, y yo también le dije: pues espera a la patrulla, yo también le voy a decir que tú estás haciendo esto. Que el juez calificador, en ese momento no sabía si existía un juez cívico o un MP, porque esta acción tal vez sí podría ser de MP, que decida y que a cada quién le ponga lo que le corresponde. Me acuerdo que saqué una botellita de agua y se la tiré en el coche, y le enseñé que al final de cuentas no le había hecho nada. Que ni siquiera había ningún rayón ni nada. Era una acción completamente inocua, y me acuerdo que le dije: esto sale con agua; pero el cochambre mental de bloquear una rampa, de hacer un acto tan vil, ¿cómo te lo quito, carnal? Esto no sale con agua. Tienes que volver a estudiar tu kínder, tu primaria, tu secundaria. Es más, le decía: tiene que volver nuevamente tu mamá a darte buena cuna, porque esto es un problema serio que tienes en tu cabeza. Entonces este cuate me da una mentada, pum, pum, agarró y se fue. Yo este videíto en ese momento dije: eso está fuertísimo. Yo sé cuándo grabo un buen contenido. Veía que se lo enseñaba a mis amigos, y que decían: a ver, regrésale. Se lo pasaba a mi mamá y: a ver, regrésale. Mi mamá se lo pasaba a mi tía y: mira lo que hizo este cuate. Todo mundo se enganchaba con esta pequeña capsulita. Ahí es donde dije: le pegué bien. Acá hay un formato. Ahora, esto que estoy haciendo, tengo que replicarlo, pero en todo. A los cuates que tiran la basura, a los que dicen leperadas en las calles a las mujeres, a cada cosa anticívica, se puede tratar con una acción humorística. De ahí básicamente nacen los Supercívicos. No se llamaban los Supercívicos. Era muy radical. Se llamaba: “Movimiento Ejemplar Contra Ojetes”, que si pones el acrónimo es MECO. Pero un buen amigo que trabaja en televisión me dijo: Está increíble lo que estás haciendo. Suavízate, y ponte vendedor. No puedes llamar a un programa MECO. ¿Quién te va a comprar eso? ¿Quién se va a anunciar en un programa que se llama así? Entonces, completamente de acuerdo con mi amigo, empecé a pensar en nombres, y dije: pues lo que estoy haciendo es civismo, y de ahí salió, como que estoy haciendo un súper civismo, súper cívico, ¡los Supersónicos! Como los Supersónicos, pero Supercívicos. Ya se le quedó el nombre de Supercívicos, que estoy muy orgulloso que hace poquito, ya si tú le pones en Google “Súper”, estamos arriba de los Supersónicos. Creo que ya desplazamos a los Súper Campeones, que es una serie japonesa. Pero bueno, ese fue el detonante, básicamente.

-Roberto Ibarra: Arturo, está fenomenal esta historia para que nuestros Vidapreneurs, estos escuchas que tenemos puedan ver estas cuestiones que hemos visto en varios programas con varios emprendedores que hemos entrevistado, cómo siempre se parte de una pasión que se tiene, y este ejercicio que hiciste también, después de hacer este primer video lo empezaste a validar con tu comunidad cercana, y es ahí donde descubres que tienes algo, y que vale la pena continuar. Ahora Arturo, cuéntanos cómo a partir de ese video y a partir de empezar a crear estos formatos los subes a YouTube, ¿cómo es que se crean estos 230,000 suscriptores? ¿Cómo llegas a más de estos 32 millones de views, y el millón de fans que tienes en Facebook? ¿Cuáles son las estrategias que sigues ahí para poder lograr este crecimiento a partir de esta idea que tienes como los Supercívicos?

-Arturo Hernández: Yo creo que la primera, la esencia de todo, es que te guste a ti. En lo personal, yo trato de pensar como audiencia. Yo pienso y digo: a mí me divierte eso. Si a mí me divierte, eso es la base de todo, creo. En algún momento escuché algo que se me quedó en la cabeza, y era sobre una entrevista que le hacían a Roberto Gómez Bolaños, sobre cuál era el secreto de que a El Chavo del Ocho le fuera tan bien como le había ido. Me acuerdo que decía: una de las cosas que creo que fue un éxito es que nunca le hice caso a nadie que me quería decir por dónde era. La misma empresa que le decía: oye, creo que la Chilindrina tiene que tener más participación, o creo que Kiko… ¡no! Me interesa que me guste a mí. Eso creo que en lo personal concuerdo con ese tipo de filosofía con Roberto Gómez Bolaños. Si a mí me encanta, pues va. ¿Cómo llegamos a eso? Pues todavía hubo golpes muy duros. De este videíto yo hago un piloto en el cual nuevamente, al igual que “El Mesías”, le vuelvo a apostar todos mis ahorros, nada más que en ese momento no eran de 100,000 dólares. La realidad es que, en ese momento, ya tenía 3,000 o 4,000 dólares, y con eso hice el pilotito, y se lo vendí a Televisión Azteca. Tiré para cuatro lugares. Te das cuenta cuando tienes un proyecto increíble, porque cuando veo el piloto, si la gente se enganchaba con este video que había hecho de manera experimental, el piloto me había salido muy bien. Entonces este piloto se lo suelto a cuatro televisoras, se lo suelto a MTV, se lo suelto a Canal 11, se lo suelto a Televisión Azteca y se lo suelto a Televisa. Canal 11 no me contestó, pero MTV, Televisión Azteca y Televisa inmediatamente me dijeron: vente para acá, vamos a platicar. La mejor oferta fue Televisión Azteca. El problema es que ahí fue donde me di cuenta desde adentro, de cómo es esta televisión mexicana manipuladora, en donde al final de cuentas no les interesa el público. Les interesa quedar bien con intereses. El problema fue que el formato de Los Supercívicos, en ese momento eran las campañas del 2006, de Felipe Calderón y del Peje, de Andrés Manuel. Estaba muy cerrada la contienda. Entonces, básicamente lo que la gente de Azteca quiso que hiciera, fue: “haz lo que quieras, pero hazlo en colonias del PRD”. Yo les dije: ¿por qué? ¿Qué tiene que ver esto? Sí, amuela a los del PRD. ¡Pues no! Puede que vaya, sí, a colonias del PRD, pero también iré a las del PAN, o a las del PRI. No me interesa, no tiene nada que ver con un contexto político. Lo que pasó es que, como no nos pusimos de acuerdo, esta serie de 13 capítulos de Los Supercívicos que salió en el 2006 en televisión abierta, en vez de haber salido a las 8 de la noche, lo pasaron a las 2 de la mañana. Al final nadie lo vio. Yo al final también nada más me preocupaba porque me pagaran, esa era la realidad. Con que me paguen y con que no me vayan a hacer una cosa fea. Así quedó, y fue hasta mucho tiempo después que nuevamente tuve la oportunidad de estar en Multivisión en televisión, y decidí rescatar el formato. Se me hacía muy bueno. Pero ahora no sólo pasaba las cápsulas de Los Supercívicos en televisión, sino que empezaba a subirlas a YouTube. Desde el primer momento que empecé a meter a Los Supercívicos en las redes sociales, en YouTube, en internet, era increíble. Veías cómo a cada video le iba muy bien, así como miles de views, con todo mundo opinando, todo mundo poniendo manitas arriba. Llegué a contabilizar 5,000 likes y 3 unlikes. Era como: esto es puro. Yo creo que los tres individuos que le daban unlike, eran la gente a la cual le había hecho la acción. Al final nosotros no somos youtubers, somos facebookers. Somos el Werevertumorro de Facebook, nuestros videos llegan, algunos hasta pasan los 100 millones de views.

-Roberto Ibarra: Arturo, ahora que nos platicas esa parte que está fenomenal para nuestros Vidapreneurs, volvemos a retomar esto de cómo creaste algo a partir de tu pasión, cómo lo validaste, y ahora empezaste esta búsqueda del modelo de negocio, que primero fue en Televisión Azteca, en televisión abierta, y después te pasaste a YouTube. Hoy en día, ¿cómo se sustentan los Supercívicos? ¿Cómo vas a hacer posible que los Supercívicos puedan persistir a través del tiempo, a través de obtener algún tipo de beneficio económico para sustentarlo?

-Arturo Hernández: A ver, primero, yo soy muy mal negociante. En lo económico, la verdad es que ese es mi punto débil. Pero solitas se dieron las cosas, y ahorita es como estoy viviendo y trabajando. Efectivamente, fuimos expulsados dos veces de la televisión: primero en Televisión Azteca y después en Multivisión, en MVS. Al final el formato de los Supercívicos, cada cápsula más o menos te cuesta de costo entre 35 a 40 mil pesos, y te digo, es muy barato. Una cápsula de 4 a 5 minutos. Pero cuando ya me quedo así a la deriva y tengo a toda la gente que había subido ya 30 videos, y que dicen: más, más, entonces me veo en la necesidad de pedir apoyo con Fondeadora. La respuesta fue increíble. El crowdfunding nos dio un millón de pesos. Pero, aun así, ese millón de pesos no es mucho. Para hacer televisión, la gente que sabe y que hace formatos no sólo de televisión o de cine, sabe que te los gastas y es una bicoca al final de cuentas. Pero gracias a esa bicoca, pudimos seguir haciendo nuestras cosas, y en ese momento ya empezaron a llegar las marcas, que también es muy delicado, porque también no es que llegue Nestlé o Coca-Cola o Sabritas y diga: ¡ah, sí! Nada que ver. ¿Cómo puedo yo estar haciendo un formato de cultura cívica con un producto que genera obesidad? No es congruente. Digo muchísimos no, y me duele porque de repente me ofrecen. Acabo de tener una oferta muy buena de chicles, no voy a decir la marca. Pero yo les digo: oigan, pero los chicles es uno de los elementos más contaminantes en México. No hay una cultura del chicle, la gente los arroja, pero no sólo eso. Los chicles no ayudan a la sociedad. Esa es la realidad. Entonces me pasa tener que estar diciendo no, no, pero de repente llego con marcas afines, que considero yo que no atentan contra mi contenido. Como, por ejemplo, hice una cápsula con Movistar, en donde ellos me pedían que enseñáramos a la gente que no debe hablar por teléfono mientras maneja. Oye, pues es Movistar, no hay ningún problema. Aparte también muy prudentes. Ellos me decían: no pongas Movistar, nada más queremos que tengas este mensaje. Entonces va por ahí. He hecho cosas para Movistar, he hecho cosas para Cerveceros de México, ahora voy a hacer cosas, pero no muchas, se me están acercando. Por ejemplo, el Banco Interamericano de Desarrollo también al parecer va a apoyarnos, fuimos a Washington a dar conferencias ante diferentes alcaldes de Latinoamérica, y entonces el BID, todavía no me lo dan, pero va a haber un apoyo interesante. Pero, por ejemplo, ahorita, de hecho, mañana, sale la aplicación de Los Supercívicos. Esta aplicación es una combinación de tres partes, somos tres socios. Uno es Los Supercívicos como marca. Antes regreso un poquito y te digo cómo se dio esto. Llegan unos chavos que se llaman Fáctico, que hacen aplicaciones, son expertos en tecnología, y sobre todo están muy interesados en la tecnología y el periodismo. Entonces esta aplicación que tenían ellos de periodistas urbanos, tenían una aplicación donde tú ves algún caso. Chocó una pipa tremenda frete a tu casa. Pues tú haces el reporte antes que cualquier otro reportero. Tener reporteros ciudadanos. Pero llegaron y me dijeron a mí: oye, ¿y si utilizamos tu marca, y en vez de ser reporteros, hacemos de estos ciudadanos reporteros participativos que arreglan problemas de la comunidad? Porque esta aplicación tiene una geolocalización. En el momento en que tú grabas, la de los Supercívicos no quiero fotos, quiero video, porque el video tiene mucho más contexto. Esto automáticamente tiene una geolocalización, y nosotros de acuerdo a la categoría que tú ya escoges, podemos saber a qué dependencia del gobierno corresponde solucionar el problema. Llámese bomberos, llámese delegados, Conagua o Conapred. Nos juntamos estos dos socios, generadores de tecnología con Supercívicos, con la marca, y en ese momento a mí me llega una oferta de hacer cosas para la UVM y Unitec, y yo este proyecto que tenía con ellos, que me dijeron: oye, queremos que impulses a que los estudiantes sean estudiantes participativos, yo les digo: oigan, suena muy bien, pero ¿qué tal si le entran como el socio capitalista de esto? Entró perfecto, pusieron el dinero para hacer la aplicación. Existía la tecnología, pero todavía faltaba mucho dinero para hacerla funcionar bien. Pues nada, ya tenemos la aplicación de los Supercívicos.

-Roberto Ibarra: Excelente.

-Arturo Hernández: Otras cosas que se han venido dando, son por ejemplo Radio Fórmula. Ahora estamos con Radio Fórmula, que nos invitó a ser parte de esta barra, en donde hay… odio el término influenciador, se me hace muy arrogante, es como el término creativo. Creativos son todos, ¿no? Influenciadores pueden ser todos, puede ser un carpintero influenciador, puede ser un futbolista influenciador. Pero bueno. Estoy en esta barra donde está Chumel Torres, Callodehacha, estamos nosotros, y ahí ya empiezo a ganar dinero. Pero tiene poquito.

-Roberto Ibarra: Excelente, Arturo. Muchas gracias por compartir todo esto cómo funciona. Cómo partes a partir de esta idea, como comentábamos de nuevo, cómo la validas, cómo vas en esta búsqueda del modelo de negocio, que muchas veces cambiando el canal donde se distribuye el contenido, pero al final del día nunca se perdió esta esencia, que es la pasión. Ahora Arturo, te voy a llevar a una sección de preguntas más rápidas, donde el objetivo es entender más bien cómo funciona tu mente ahora como emprendedor, y no tanto tu emprendimiento. Tómate un poco menos de un minuto para estas respuestas. La primera pregunta, Arturo, es: inicialmente a ti, ¿qué te detenía a emprender?

-Arturo Hernández: ¿Qué me detenía a emprender?

-Roberto Ibarra: Correcto.

-Arturo Hernández: El miedo al fracaso, yo creo. Era la primera cosa. Como yo empecé tal vez triunfando como conductor de MTV, en lo que a mí me concernía, el tratar de cambiar las cositas, híjole, yo creo que me asustaba. Pero creo que, aun así, aún en MTV, hacía cosas siempre osadas. Miedo al fracaso, pero me voy a contradecir, porque también me la juego. Pero me da mucho miedo ver que la gente no se enganche con lo que hago.

-Roberto Ibarra: Oye Arturo, ¿cuál hábito es el que tú crees que ha contribuido en mayor medida a tu éxito personal?

-Arturo Hernández: Jugársela. Yo creo que esa es mi esencia. Hay que aventársela. Por eso te digo que es contradictorio a fracasar. Sí soy muy de jugármela, pero también me da mucho miedo el fracaso. El ver que a la gente no le gusten mis cosas, a veces cuando tengo un video en el cual lo subo y tiene malos comentarios, a veces no lo quiero ver. Eso es un error. Esa es la realidad. Pero creo que lo que tengo es que me la juego. Soy alguien que busca maneras diferentes de verle por dónde llegarle a gustarle a la gente. Pero vuelvo a lo mismo, trato de sorprenderme a mí mismo, de decir: mira esta idea que se me ocurrió ahorita en el Metrobús. Órale. Ahorita tengo la verdad como siete ideas en fila, que las quiero hacer. Una cosa es muy importante para mí, hay que hacer pilotos. En lo personal. Más allá de la idea, creo que buenas ideas tenemos todos. Es más, estas siete ideas que yo tengo, seguramente en el subconsciente colectivo de muchas gentes en el mundo, ahí están. Debe de haber mil personas con estas mismas ideas. El éxito está en bajarlas, el primero que las baje. De hecho, tengo amigos que me han dicho, muchas veces he encontrado a gente que me dice: quería hacer algo como los Supercívicos. Bueno, yo lo bajé, yo lo hice. Yo fui e hice un pilotito que me costó lana, pero ese fue el éxito.

-Roberto Ibarra: Está para nuestros Vidapreneurs esta parte de la ejecución, que es al final lo que te va a llevar al éxito. En tu quehacer diario, Arturo, como emprendedor, ¿tú personalmente usas alguna herramienta digital, algún sitio web o alguna app que crees que le pueda servir a otros de nuestros Vidapreneurs?

-Arturo Hernández: Híjole, no. Yo soy muy cero tecnologías. La verdad es que mi tecnología es Google, mail, WhatsApp, la camarita del celular, el celular como le llamo yo un arma de denuncia, pero la camarita del celular para mí es indispensable. Pero no soy nada tecnológico. De hecho, ahora con mi hijo Lucio que tiene once años, ya empieza él a preguntarme, y me estoy quedando muy corto. Soy más de pensamiento y de acción, más de calle. En tecnología, utilizo todas las herramientas. Por ejemplo, Final Cut. Podría decir que, en la edición, en lo personal, para alguien que le gusta contar historias, no sólo que me gusta contar historias y escribirlas, sino que me gusta estar enfrente de la cámara. Mi carrera empezó como DJ y conductor, pero después me di cuenta que era buen escritor, y una herramienta que me faltaba, que creo que es indispensable para toda la gente que hace este tipo de cosas, para un director de cine o para un escritor, es la edición. Porque la edición, una vez que sabes utilizar la herramienta de edición, te simplificas muchísimas cosas. Ya vas a lo que tienes que hacer. Hay veces que dices: antes contaba toda la historia, y ahora digo: no es necesaria toda la historia; eso no va a salir. Entonces, mejor vayámonos desde aquí.

-Roberto Ibarra: Excelente, Arturo. Si sólo nos pudieras recomendar un libro o una película para nuestros Vidapreneurs, ¿cuál sería y por qué?

-Arturo Hernández: A ver, un libro, creo que uno de mis libros favoritos es “Un Mundo Feliz” de Aldous Huxley. Creo que aparte de ser una novela muy entretenida, una novela que te echas en dos sentadas, tiene mucha realidad. Creo que el futuro de la humanidad va para allá, por desgracia, porque no es nada feliz el mundo feliz. Es un libro que hay que leer sí o sí. Me gusta mucho Paul Auster, que es este escritor de Nueva York gringo, que cuenta estas historias, que a veces me gustaría que la vida fuera un poquito más fantástica. Cuenta estas historias de un perro que habla, o del primer hombre que puede volar. Paul Auster es indispensable, sobre todo Tombuctú y Vértigo. Recomendaría estos tres libros que son increíbles, aparte son muy llevaderos.

-Roberto Ibarra: Excelente.

-Arturo Hernández: Películas, híjole, soy cinéfilo. La realidad de todo esto, Roberto, es que no he cumplido mi sueño. Yo quiero hacer cine. Es más, para mí es un aliciente muy grande el saber que, durante dos años de mi vida, cuando tenía 20 años, estuve trabajando día a día, me quedaba horas, con Alejandro González Iñárritu haciendo publicidad. Haciendo otras cosas. Pero el verlo ahí, y ver que uno de los mejores directores del cine del momento, y yo creo que pasó a ser un Kubrick de ahora este hombre. Pues yo estuve ahí. Entonces es un aliciente decir: es nada más cuestión de creérsela y hacerlo. El cine me encanta. El cine es mi pasión, estoy haciendo otras cosas porque los caminos de la vida no son lo que yo pensaba, no son lo que yo quería. Siempre digo así, pero bueno. Básicamente qué películas, me gusta mucho Kubrick. Creo que Naranja Mecánica es una película que también me cambió la vida. Me gusta mucho. Híjole, es que de Kubrick prácticamente todas. Desde Odisea 2001, El Resplandor. Pero bueno, me gusta mucho la fantasía. Podría decir que Naranja Mecánica fue un detonante en mi vida.

-Roberto Ibarra: Excelente, Arturo. Estas recomendaciones van a estar aquí en las notas del programa. Antes de despedirnos Arturo, por favor danos un último consejo, y la manera más fácil de contactarte.

-Arturo Hernández: Pues, ¿un consejo?

-Roberto Ibarra: Sí, por favor.

-Arturo Hernández: ¿Puede ser grosero?

-Roberto Ibarra: Adelante.

-Arturo Hernández: Creo que, en esta vida, hay que picarle el culo al destino. Es una frase que cuando salí de la universidad se la conté a mi amigo Abel, que en paz descanse, falleció. Pero con él hacía muchas de mis historias, con Abel. Entonces me acuerdo que desde que le comenté esa frase, que tiene que ver con: juégatela. Si el destino no llega y te da lo que te corresponde, ve, salte de la fila, aunque parezca anti cívico, pero yo creo que es muy cívico, y agárrale y pícale el culo al destino, para que voltee y te diga: ¿qué quieres? Esa es mi frase de guerra después de la universidad. Mis redes sociales son: en Twitter @supercivicosmx, y el personal de Twitter es @arturoelpantera. En YouTube vamos bien, estamos creciéndolo, es supercívicos, y en Facebook es supercívicos también. No sé qué pase al final, si vengan otras redes sociales, seguramente. Siempre me dicen: ¿cuál es tu red favorita? Yo creo que lo que interesa es el contenido. En lo personal, si tienes una buena historia, ya te darás cuenta cuál es el medio que fluye, cuál es el tuyo. Nosotros somos Facebook, pero también si nos siguen en YouTube, por favor, porque Facebook no paga, YouTube sí.

-Roberto Ibarra: Excelente. Estos datos de contacto van a estar aquí también en las notas del programa. Comandante Arturo Hernández, fundador de Los Supercívicos, muchas gracias por compartir tu historia aquí en Vida Entrepreneur, que estamos seguros le dará vida a nuevos emprendedores.

-Arturo Hernández: Muchísimas gracias por la entrevista. La verdad es que ni siquiera me consideraba como un emprendedor, y ahora me da gusto que ya me hayan entrevistado varia gente que es del ámbito de los emprendedores. Aquí estamos. Ya me puse penoso.

Gracias Vidapreneurs por escucharnos una vez más. En nuestro siguiente capítulo conocerán a otro emprendedor exitoso que comenzó como todos nosotros; sin nada. Suscríbete a nuestro podcast en iTunes para que no te pierdas ningún episodio. Visita nuestra página web, vida-e.com para consultar la información que escuchaste hoy y acceder a otros recursos. Dale vida a tu emprendimiento hoy, utiliza el mismo servicio que por más de 5 años hemos usado para hospedar nuestras páginas web. Entra a http://vida-e.com/hospedaje y obtén un 60% de descuento en tu primer año de hospedaje.