1: Guillermo Ortega – iTexico

Emprendedor del año en México

Referencias

-Emprendimiento

iTexico

-Herramienta

Trello

-Libro

Strategy and the fat smoker

-Contacto

@gortegas

Recomendaciones

Entrevista

-Roberto Ibarra: Hey, hola Vidapreneurs y bienvenidos al primer episodio de este podcast de Vida Entrepreneur dónde entrevistamos a emprendedores exitosos y que nos inspiran. Hoy estamos con una persona que nació en Tampico, y se vino a Guadalajara a estudiar ingeniería electrónica en el ITESO. Después de un tiempo trabajó en Scotiabank y en el SAT antes de iniciar su primer negocio, con unos amigos de la carrera en 1998. Bueno, de ahí también ha tenido varias empresas incluyendo, entre todas, pues relacionadas con software y algunas incluso con tecnología de pruebas para la industria automotriz. En 2003 estuvo involucrado en la creación de APORTIA, que fue la primera empresa integradora de tecnologías de la información en México, pionera en institucionalizar la colaboración inter-empresarial en empresas de T.I. en el país. Ha dado clases tanto en el TEC de Monterrey como en el ITESO, y bueno, actualmente dirige la empresa ITEXICO, una empresa con base en Austin, Texas, que provee servicios de software al mercado norteamericano, y está especializada en tecnologías móviles y en la nube. ITEXICO ha sido ganadora de varios/diversos premios, y bueno, está con nosotros Guillermo Ortega que fue nominado/fue el ganador del premio nacional emprendedor 2014, que le fue entregado por el mismo presidente de la república el año pasado. Y pues bueno, con ese preámbulo, Memo, Memo bienvenido, muchas gracias. Espero que no te moleste que te diga Memo. Parte de esto es que pues, somos amigos en el medio y nos conocemos. ¡Bienvenido Memo!

-Guillermo Ortega: No, al contrario Robert, es un honor realmente estar aquí en tu primer podcast, y pues un gusto platicar contigo y poder compartir la experiencia que hemos tenido en estos últimos bonche de años, ya 16.

-Roberto Ibarra: Sí, de hecho desde hace algunos años nos conocemos, y ahora que entre los gitanos cómo dices tú, no nos lemos las cartas, que es algo bueno y vamos a platicar todas las cosas como son. Oye Memo, hoy en día cuando vas a un evento de networking, ¿cómo te presentas? Dices “hola, soy Guillermo Ortega y hago…” ¿qué? ¿Cómo es esa parte cuando te presentas?

-Guillermo Ortega: Bueno pues, últimamente he dejado mi labor en otras empresas más como “advisor”, entonces mi puesto activo es, soy Director de Operaciones en ITEXICO y bueno me presento como Guillermo Ortega, Director de Operaciones de ITEXICO, una empresa con base en Austin y que se dedica a dar servicios de desarrollo de software en el mercado norteamericano, primordialmente en dispositivos móviles, desarrollo para dispositivos móviles y desarrollo en la nube. Esa es mi carta de presentación actualmente.

-Roberto Ibarra: Bueno y antes de platicar de todos tus éxitos, sabemos que no siempre es así, nos gustaría que nos platicaras la historia de tu peor momento como emprendedor. Tu peor fracaso. Llévanos ahí, como si estuviéramos ahí. Cuéntanos esa historia.

-Guillermo Ortega: Bueno Robert, fíjate que he tenido muchas malas decisiones en el pasado. Ha habido realmente decisiones que ya a toro pasado pues no debí de haber hecho. Entonces, yo creo que los fracasos así sonados pues son decisiones muy puntuales que he tomado. Por ejemplo, en el 2003, en donde se me ocurrió que otra empresa pudiera comercializar mis servicios mejor que yo. La lógica era muy simple, era muy claro para mí que, si yo era muy bueno técnicamente hablando, y si éramos muy buenos desarrollando software, y había otra empresa que era muy buena vendiendo, pues entonces podíamos juntar el hambre con las ganas de comer y pudiéramos hacer un “partnership” y esta empresa iba a vender por mí. Pero el error fue desocuparme yo mismo de las labores comerciales, eso nunca puede pasar en una empresa. Aunque tengas partners que te puedan ayudar a crecer tu canal de distribución, tú nunca debes de abandonar la parte comercial, porque es comercial y nadie puede hacerla mejor que tú, que conoces mejor que nadie tus capacidades y tu producto y tus servicios. Entonces, ese es el error más claro que identifico, aunque te digo, ha habido muchos, y en varias partes de mi carrera. Otro ha sido en el 2006 que tome la decisión de incursionar en el ramo de pruebas de sistemas en la automotriz. El error no fue ese, el error fue la ejecución, como se ejecutó la iniciativa. Y al final pues, terminé raspado, sin un peso, y con deudas. Porque además de todo, no supe medir cuando debí de cerrar la llave; cuando debí de abandonar la iniciativa, y pensé que ya faltaba poco para que funcionara, y pues se me acabó el dinero, y terminé pidiendo prestado, y se me acabó el dinero prestado, y entonces, bueno, al final me quedé sin empresa, sin dinero, y con deudas. Entonces, te digo, han sido varias ocasiones. Pero probablemente esas dos hayan sido las más claras.

-Roberto Ibarra: De hecho el logotipo de este podcast es un león, hablando en un micrófono, y eso tiene varios sentidos, porque muchas personas creen que el emprendedor es tal cual como un león, que está peleando y nadie le puede ganar, pero no saben que en realidad no es que te levantaste y al día siguiente ya eras el emprendedor del año y tenías todo este éxito. Hay muchas historias detrás, hay que defender esa posición en el mercado y bueno, aprender de estas lecciones y levantarse. Algo que me llama mucho la atención que comentas, y veo que le pasa a muchos emprendedores tecnológicos, dicen “bueno, yo soy muy bueno en lo técnico pero no para vender, y otra persona lo puede hacer”. Entonces de lo que me comentas en tu experiencia, la realidad es que no funciona muy bien si no eres tú también parte importante en el área comercial, es lo que entendí.

-Guillermo Ortega: Exacto. Yo pienso que el emprendedor debe de ser una persona integral, es una persona que no puede circunscribirse al ámbito de lo técnico, del laboratorio, sino que debe de tener una visión mucho más amplia que le permita poder hacer un “business case” de su empresa. Y yo creo que nadie puede transmitir tanta certeza hacia el mercado como aquel que ha ideado toda la empresa desde un inicio. Entonces, si no tienes esa capacidad va a ser muy difícil que tú, que eres el que mejor pudiera expresar lo que tu empresa hace y la pasión con la que lo hace, no lo puedes hacer, no puedes expresarlo, no puedes comunicarlo, entonces ¿Quién mejor que tú? Es una falacia, es un engaño, es un auto-engaño pensar que alguien más lo puede hacer mejor que tú. Entonces, ese es un ingrediente que debe tener un emprendedor y que debe ser poder vender tu propia idea.

-Roberto Ibarra: Claro y parte de eso es creérsela. También recuerdo cuando estuve en un emprendimiento de desarrollo de software similar, al principio decías “no pues, yo vendo sistemitas”. Claro que no, no vendes “sistemitas”, vendes soluciones, vendes servicios, vendes cosas que resuelven problemas. Al final, si tú mismo no puedes poner en palabras y no puedes demostrar esa pasión, coincido contigo (Memo), va a estar muy difícil tener un éxito comercial. Y ahora de lo que nos has platicado de ITEXICO, ¿en qué momento llegas y se te prende el foco, te llega esta idea? ¿Te levantaste un día y dijiste “Vamos a conquistar el mercado de Estados Unidos”? ¿Cómo fue ese proceso? ¿En qué momento dijiste “ajá, vamos a hacer algo”?

-Guillermo Ortega: Sí es interesante Robert, porque realmente no fue así. Son muchas cosas que me han pasado como empresario que no hay un momento específico sino que todo se va construyendo. En 2001, cuando se construyó mi empresa DW-Software, el segundo cliente que tomamos fue una empresa en Maryland, Baltimore. Fue una coincidencia, realmente, porque yo estaba por ahí, me encontré el proyecto en el camino, para no contar la historia a detalle. Me encontré el proyecto, lo trabajé, y finalmente lo cerré; y estuvo padrísimo. Fui a presentar el proyecto a Baltimore. Me fue muy bien. Ellos estaban presentando sus capacidades a una ronda de inversionistas, y me tocó estar ahí. Fue algo también coincidencia. Me dieron un espacio de algunos minutos para presentar el sistema que yo solito, Guillermo Ortega, había codificado en (se van a reír) ASP 3.0 y SQL. Estoy hablando del 2002. Me fue excelente en ese viaje, y realmente me entusiasmó mucho, y dije “que padre el proyecto”. Pero en ese momento no pensé en vender en USA porque afortunadamente me empezó a caer muchísimo trabajo en México. Era yo solo, yo era el único “developer”, entonces yo tenía que aventarme todo ese trabajo. Entonces, no tuve cabeza para pensar en internacionalizarme durante varios años. Hasta que fui poco a poco creciendo, etc. Y el momento clave donde decidí vender en Estados Unidos fue cuando, después de la crisis del 2008, cuando se acabó el sueño de hacer sistemas de prueba para el área automotriz, y me quedé otra vez pues como te platicaba, “chiflando en la loma”, como se dice. Me quedé sin dinero, me quedé sin empresa. La S.A. de CV ahí seguía, pero me refiero a que me quedé sin nada. No tenía ningún bien, ningún capital. Pero me quedé con 4 personas geniales. Con 4 grandes personas que creyeron en mí. Que no saltaron del barco cuando vieron que todo se estaba cayendo a pedazos. Entonces, yo les platiqué lo que quería hacer. Y lo que quería hacer era, con la experiencia que gane de 2006 a 2009 trabajando en este ramo de los sistemas para laboratorios de prueba en el área automotriz, estuve viajando, estuve en Alemania, estuve en Brasil, estuve en Estados Unidos. Pasé todo 2008 entre Detroit, Belo Horizonte y Múnich, y algo que aprendí fue que agarré valor. Me di cuenta que podía vender de una manera consistente en el mercado americano. Entonces, platicando con estas 4 personas que se quedaron en el barco, cuando todos los demás brincaron, les decía lo que quería hacer, creyeron en mí y para finales de 2009 ya tenía varias opciones en Estados Unidos. Ya había conocido a mi actual socio en ITEXICO, Anurag Kumar, que es originario de India pero avecinado en Estados Unidos desde hace 34 años. Lo conocí en Austin, en un viaje de muchos que hice para tratar de encontrar primero clientes, y después “partners” que me pudieran ayudar a vender en USA. Ahí nació realmente la historia de ITEXICO, y no fue sino hasta 2011 que se materializó. 2010 nos la pasamos planeando mucho y haciendo nada. Realmente llegué a pensar que no iba a funcionar. Mucha gente que había invitado para el barco, específicamente para ITEXICO, saltó del barco. Te soy honesto, incluso yo salté del barco, lo dejé ahí andando unos metros, solo. Me di cuenta, a finales de 2010 que había sido un error saltar del barco. Lo llegué a agarrar otra vez y retomé todo. Entonces en abril de 2011 llegó el primer cliente de ITEXICO, con un proyecto de 8 personas, y ahora somos alrededor de 120 nada más en ITEXICO, más 60 personas que tienen las otras empresas en total. Entonces, digamos ahorita que somos un gran equipo de 180 personas cuando en abril de 2009 éramos 5. 4 Personas y yo.

-Roberto Ibarra: Y uno cantando en la loma, como dices tú. Oye Memo, quiero retomar un poquito ese paso del 2010 porque, yo era una de las personas que estaba contigo en ese 2010 y, salté de ese barco. No me quiero para nada colgar de tu éxito sino engrandecer la parte que tú hiciste. ¿Qué fue lo que tuvo que suceder después de que todos dijimos “esto no va a funcionar” hasta que lo llevas tú solo sin nosotros, sin nadie más, lo llevas a ser un emprendimiento reconocido por el presidente de la república, y tú reconocido como el emprendedor del año? ¿Qué crees tú que fue ese factor que hizo la diferencia? Estaban las mismas personas, las mismas mentes, la misma idea. ¿Qué pasó, Memo? ¿Qué pasó para llevar este emprendimiento a ese éxito?

-Guillermo Ortega: Pues lo que pasó fue que, ese es otro de los mitos del emprendedor. Que siempre andamos con toda la estamina y con todo el ímpetu y el empeño y la excitación de los nuevos negocios, y que somos unos tiburones. No es cierto. Bueno, al menos no yo. Realmente hubo un momento en el que yo me decepcioné mucho de que no podíamos entusiasmar a gente clave en el sector. Fuimos a Monterrey a ver un empresario muy exitoso que yo conozco personalmente, que nos abrió la puerta para hablar del proyecto, y no le gustó la idea. No se entusiasmó, no hubo “click”, no se le hizo sexy lo que queríamos hacer. Vinimos a Guadalajara, otro empresario muy conocido en el sector también nos hizo el honor. La verdad es un honor que nos haya abierto la puerta para escucharnos. Estuvimos ahí con todo el ímpetu del que fuimos capaces, le planteamos la idea y básicamente nos dijo lo mismo que el de Monterrey: “A ver señores, en Excel todo funciona. Yo no veo aquí mucha sustancia”. Nos dio algo de retroalimentación positiva, pero la verdad no le gustó. Entonces esa fue la gota que derramó el vaso. Mi ahora socio en Estados Unidos desapareció, se lo tragó la tierra, y fue imposible hablar con él. Ya después me enteré qué había pasado, pero en ese momento todo pintaba absolutamente mal. Y pues, todos brincamos del barco. Yo me acuerdo en aquella reunión donde dijimos “¿Saben qué, señores? hasta aquí quedó. Todo lo que hicimos no ha servido de nada, y si alguien cree que ITEXICO tiene algún valor para alguien, pues utilícelo. Si tú crees que sirva algo para tus objetivos, para tus propósitos, usa lo que hay”. En ese momento lo único que había eran un par de “brochures”, un sitio web, y la marca. Un logo. Y así quedamos. De los 3 jugadores que éramos, si a alguien le interesan los pedazos, pues recójalos debajo de la mesa. Y ya, y nos fuimos cada quien a nuestros otros negocios, a nuestro negocio principal. Pasaron varios meses, y lo único que pasó, Robert, fue que hubo momentos donde dije “No, ¿cómo carambas…? ¡No! A mí nadie se me va a desaparecer así nada más. Está bien si a este socio en Austin no le interesa, como no les interesó a estas dos personas, una en Monterrey y otra en Guadalajara (que te platicaba). Entiendo, ya estoy adulto. Puedo soportar que alguien me diga que no, pero necesito que me digan ¿por qué no? Entonces agarré un avión y me le aparecí ahí en Austin. “¿Qué onda, qué pasó?”. Y resultó que, en ese momento, me enteré por qué se había desaparecido. Se fue a la India, estuvo en la India todo ese año, y, en fin. Ahí nos sentamos, platicamos, nos leímos las cartas, nos enojamos, nos gritamos, y arreglamos la relación que estaba rota. Yo no diría ni rota, yo diría que en ese punto, octubre de 2009, inexistente totalmente. Ese fue un momento clave de ITEXICO, donde ahí realmente nació ITEXICO. Y todo nació de una necesidad mía de entender “¿Por qué no?”. Digo, si vas a fracasar está bien, si no te van a salir las cosas, está bien. Pero al menos tienes que entender por qué. Eso fue lo que fui a hacer a Austin, a entender por qué. Y salí de Austin con una relación renovada y con un ánimo renovado, que a final de cuentas llevó a ITEXICO a existir.

-Roberto Ibarra: ¡Wow! Digamos que la diferencia fue tu empuje. No importaban las ideas, no importaba lo que se veía del equipo. Alguien tenía que empujar, y cuando tú tomaste esas riendas fue cuando empezó a salir esto adelante. Y ahora son 180 personas nada más ahí. Excelente historia Memo. Vamos a entrar ahora a una sección más de preguntas y respuestas, un poco más rápidas. Y la primera es: ¿Qué te detenía a emprender al principio? Cuando tú estabas trabajando en Scotiabank y el SAT, ¿qué te detenía para no salirte en ese momento a hacer una empresa?

-Guillermo Ortega: La incertidumbre, Robert. La incertidumbre. No saber “si”. Yo estaba acostumbrado a mi sueldo, me gustaba tener mi dinero en mi nómina cada 15 días. Tenía miedo de que no pudiera sostenerme. Que tuviera que regresar a mis 26 años a mi casa ¡a pedirle a mi papá que me volviera a dar llave! La incertidumbre era lo que más me causaba miedo de empezar.

-Roberto Ibarra: Claro, de la historia que nos platicas, en realidad la incertidumbre nunca se va. Sólo la manejas ahora diferente, y tienes las ganas para salir adelante. ¿Cuál es el mejor consejo que has recibido a lo largo de este tiempo, como emprendedor?

-Guillermo Ortega: Ah, caray. Pues he recibido muchos. En esta época de 2006 a 2009 conocí a un empresario, Eduardo Ramírez, que tú también conoces, que me dio muchos consejos esos 3 años. Y yo creo que uno clave es, no sabría cómo articularlo, pero básicamente él tiene esta idea de que una neurona alemana y una neurona mexicana son exactamente, y que lógicamente, son iguales. Entonces, ¿cuál es el problema en creernos alemanes? En ir a todo el mundo, a ser global, en emprender globalmente. Creo que realmente mucho de lo que ITEXICO es ahora tiene que ver con esa visión que me transmitió Eduardo Ramírez durante 3 años. A él le aprendí mucho, y también tuve muchas broncas con él. Muchos desencuentros, pero es parte de lo mismo. Creo que le aprendí muchísimo, y los grandes consejos de cómo ir tras el mercado global, me parece a mí que vinieron de Eduardo Ramírez.

-Roberto Ibarra: Sí claro, definitivamente vamos a tener a Eduardo Ramírez en este podcast en el futuro. Y me da mucha risa la frase que comentas, porque yo mismo la he usado en pláticas en varios lugares del mundo. Y bueno, así es como trascienden las ideas y consejos. ¿Qué hábito crees que contribuye a tu éxito personal?

-Guillermo Ortega: La disciplina. Hay que ser disciplinado. Hay que levantarse temprano, hay que venir a la oficina, hay que trabajar. Mucha gente cree que el empresario se va a jugar golf a eso de las 8, y llega a la oficina a eso de mediodía, ya habiendo desayunado. Eso no es cierto. O digo, al menos no es cierto en mi caso. Yo no creo en eso. Yo creo que soy el primero en llegar, el último en irme, y soy consistente en eso. Y creo que la disciplina es algo imprescindible, o ha sido algo imprescindible en mi vida como empresario y como emprendedor. Que por cierto, creo que son dos cosas diferentes. Pero bueno, disciplina.

-Roberto Ibarra: Bueno, más bien las estadísticas dicen que los que van a llevar ese estilo de vida son tus hijos, disfrutando tu emporio, ¿No? Jajajaja.

-Guillermo Ortega: Jajajaja, espero que no, espero que no. Espero que también ellos entiendan que para que crezca el negocio y para que ellos puedan ser mejores, requieren de mucha disciplina.

-Roberto Ibarra: Oye Memo, ¿usas alguna herramienta digital, sitio web o app, que te gustaría compartir mucho con nuestros emprendedores? Algo que de verdad digas “esto hace mucha diferencia en mi vida emprendedora”.

-Guillermo Ortega: Pues mira, en el día a día uso mucho Trello. Me parece una gran herramienta porque todos estamos un poco cansados de los correos electrónicos, entonces Trello es una manera muy ágil de compartir, de monitorear incluso proyectos, de monitorear iniciativas, de colaborar con equipos comerciales, con equipos técnicos, con clientes. Yo lo he encontrado muy, muy útil y le baja una carga tremenda a tu inbox, de tu correo electrónico. Entonces, se me ocurre que esa pueda ser la que tengo en la punta de la lengua. Pero realmente utilizo muchísimas herramientas. Evernote, en fin. Pero Trello se me hace algo que me ayuda en el día a día, en la hora tras hora.

-Roberto Ibarra: Excelente, yo también utilizo Trello personalmente para organizar muchas cosas y va a estar la liga en las notas del Podcast para que lo puedan probar y descargar. Oye Memo, si sólo pudieras recomendar un libro o película para nuestros escuchas, ¿cuál película o libro crees que le ayudaría más a un nuevo emprendedor?

-Guillermo Ortega: Ay, híjole Robert. Fíjate que en ese sentido no soy muy amigo de los libros que tienen que ver con consejos y con el manejo del éxito, y ese tipo de cosas. Yo soy más lector de clásicos. Siempre estoy leyendo algo, pero algo que no tiene que ver con emprendimiento, ni con tecnología, ni cosas por el estilo. Yo sé que a lo mejor suena medio raro viniendo de un emprendedor en la parte tecnológica, pero, digo, leo muchos blogs, leo muchos artículos en internet y etc. Estoy muy al tanto en la industria, soy medio fan de LinkedIn y de todos sus contenidos. Pero de lectura, me gusta mucho leer los clásicos, y acabo de terminar “La silla del águila”. No la de Krausser, la de Fuentes. La de Krausser no la conozco, pero la de Fuentes sí. Y estoy empezando a leer un libro sobre San Pablo, que se llama “El impostor”, de Luis Palobo. Esa es la literatura que me gusta; me gusta mucho Octavio Paz. Y pues, bueno, te digo, aunque consumo otro tipo de lectura; hay otro libro que se llama “Strategy and the fat smoker”, y básicamente se trata de que la estrategia es como ese fumador gordo. Sabes qué tienes que hacer, sabes que tienes que bajar de peso, sabes que tienes que dejar de fumar, y sin embargo aunque es algo tan sencillo de articular en palabras, pues para el Fat Smoker es algo muy difícil de hacer. El libro está muy interesante. Te digo, es de los pocos libros que me ha llamado la atención de esos temas que pues son muy reflexivos y que además todos son expertos. Todos son expertos diciéndoles a los demás como ser emprendedor, y me parece que no hay fórmulas mágicas. Aunque tengo amigos en el Silicon Valley que me dicen que sí hay fórmulas mágicas, pero yo creo que cada caso es específico, cada caso es especial. Pero ese libro me gustó, “Strategy and the fat smoker”.

-Roberto Ibarra: Me imagino que lo empezaste a leer antes de que fueras corredor, ¿no? Que era más similar el título a la vida real, jajajaja.

-Guillermo Ortega: Jajajaja, no. Fíjate que lo empecé a leer porque me lo dio mi socio, y me dijo “Léetelo” y yo “Ah sí, pásamelo”, y ahí lo dejé en el librero por meses. Y siempre me estaba diciendo “oye y, ¿ya leíste el libro que te di?”, “¿Ya leíste el libro que te di?”, y total me fastidiaba tanto que un día decidí nada más por tener tema de conversación ahí en el café con mi socio dije “lo voy a leer”, y me enganchó y lo terminé y se me hizo muy interesante, y básicamente el mensaje es: aunque sea obvio lo que tienes que hacer, pues, la ejecución es lo que cuenta. Es como el modelo de negocios que estamos siguiendo nosotros. Es un modelo de negocio donde todo es ejecución, porque el modelo como tal, está probado. Somos una empresa de servicios, entonces, lo que necesitamos hacer es ejecutar con maestría.

-Roberto Ibarra: Mira qué curioso. Y eso fue, a lo que entendí, te ha llevado a crecer hasta 180 personas. Oye Memo y, en este camino, ¿cuál ha sido tu momento más emocionante como emprendedor? ¿Tienes alguno en el que hayas dicho “este es mi momento como emprendedor”?

-Guillermo Ortega: Pues mira Robert, yo creo que, y aquí voy al tema del empresario y del emprendedor; empresario es el que tiene una empresa, pero para ser emprendedor tienes que renovarte constantemente, y tienes que re-empezar cosas nuevas. Tienes que repetir el ciclo del emprendimiento, entonces, por eso yo pienso que decir “emprendedor”, pues es un pleonasmo. Porque el emprendedor tiene que ser serial, tiene que hacerlo muchas veces para ser emprendedor. Entonces yo creo que me emocionan mucho las nuevas empresas. Cada vez que hago algo nuevo, una nueva empresa sobretodo, me siento como si, no sé si todos recuerden pues el primer día de escuela, del nuevo grado. El primer día de primaria, el primer día de segundo, el primer día de tercero y así cada vez que iniciabas un nuevo semestre en la universidad, pues había cierto emoción, por estrenar todo. Desde el cuaderno, y el lápiz, hasta el salón de clases. Entonces, en ese sentido soy como un niño chiquito, que se emociona muchísimo con cada nuevo emprendimiento. Entonces, yo creo que lo más emocionante en el último ciclo fue cuando cerramos nuestro primer cliente en ITEXICO. Nuestro primero cliente de 8 personas, en un contrato de 1 año. Era bastante importante y yo estaba como niño chiquito, y lo estuve por un tiempo, hasta que fue el mayor fracaso que ha tenido ITEXICO desde que nació. Nos cancelaron el proyecto, tuvimos muchísimos problemas. Pero bueno, eso no quita la emoción que sentí cuando cerramos el proyecto. Yo creo que eso, Robert.
-Roberto Ibarra: Muy bien. Estamos aquí para compartir historias de emprendedores exitosos y que inspiran a emprendedores futuros o existentes, a esos emprendedores futuros aquí les llamamos “Vidapreneurs” porque les estamos dando vida, y esperemos que este podcast le de vida a más de alguno, y nazca. Y bueno Memo, imagínate una situación que, bueno, parece que ya has estado en ella, pero imagínate si mañana por alguna razón estuvieras otra vez comenzando desde 0, y sólo tuvieras una laptop y 500 dólares, ¿Qué harías en los próximos 7 días?
-Guillermo Ortega: ¡Wow! Siempre he pensado que no tendría problema en empezar de nuevo, pero ¿una laptop y 500 dólares? Te soy honesto, me agarras de bajada. Pero, yo creo que lo primero que haría sería revisar mi network, mi red de contactos. Tengo muchas ideas, que las tengo ahí, que están en el tintero, y que involucran a muchas personas que conozco. Creo que en los primeros 2 de esos 7 días contactaría a todas esas personas, y haría una lista de en qué tipo de iniciativa me pudieran ayudar. Y creo que los 500 dólares me sobrarían. Porque no creo que el dinero realmente… el dinero es el más sustituible de los “assets”. Entonces, no sabría qué hacer con 500 dólares, es mucho dinero.

-Roberto Ibarra: ¡Seguramente comprar chelas! ¿No? Para platicar con todos ellos.

-Guillermo Ortega: ¡Exacto! Ándale, invitarlos a comer a cada uno de los que me respondan y platicar sobre esos temas.

-Roberto Ibarra: Está genial tu respuesta, porque fíjate, de hecho yo incluso para eso utilizo Trello. Muchas veces se me ocurren ideas, y ahí tenemos una sección donde las ponemos. Que no son ideas a las que estamos enfocados en este momento, pero ahí están, como dices tú, en el tintero. Y ¿qué mejor manera de almacenarlas? por si cualquier cosa algún día hay oportunidad, poderlas desarrollar. Oye Memo, antes de despedirnos, ¿podrías darnos un último consejo y la manera más fácil de contactarte?

-Guillermo Ortega: Me pueden contactar en Twitter. Me pueden seguir @Gortegas. Soy muy activo en twitter, me gusta mucho más que otras redes sociales. Me pueden seguir y podemos establecer contacto por ahí. Y ¿Un último consejo? No hay consejo bueno, a final de cuentas cada situación es diferente. Pero sí yo diría que algo que me ha funcionado a mí todo el tiempo es: no se enfoquen en lo malo. Tú me conoces, Robert. Habrá gente que me dice que puedo ser medio cínico, a lo mejor medio negativo, pero la realidad es que son mecanismos de defensa para no perder la fe. Para no dejarme abatir por las cosas malas. Porque es muy fácil deprimirte porque te canceló un cliente. Es muy fácil ser negativo y pensar que nada tiene solución porque resulta ser que se te fue tu mejor developer, y además el cliente está molesto, y además ya va a venir la factura de la renta, y además ya te casaste y tienes un hijo, y la leche, y las colegiaturas. Puedes agobiarte por una serie de circunstancias, pero necesitas mantener la cabeza fría si es que realmente quieres salir de esa situación. Porque si tú no vas a tener la cabeza fría para salir de esa situación, pues sólo un milagro te va a sacar del atolladero. Entonces, yo creo que mantenerte positivo, mantenerte con energía; por eso me gusta tanto correr. Porque terminas de correr y parece que ningún problema existiera. Te sientes listo para comerte nuevamente el mundo. El ejercicio es muy recomendable. Pero ese sería mi mayor consejo, Robert. Que no se achicopalen por los fracasos. Tampoco busquen fracasar, ese es un mito. “Hay que fracasar, porque si no fracasas no eres emprendedor”. No, no es cierto. A nadie le gusta el fracaso, nadie quiere fracasar, nadie hace las cosas para fracasar, ni deberíamos. Pero una vez que ya pasó, y que es inevitable la caída, no te quedes en el piso doliéndote de tus heridas, hombre. Levántate y te vas sobando en el camino. Yo creo que es necesaria una actitud súper positiva si es que realmente quieres progresar. En la vida, como persona, con tu pareja, con tus amigos. Dale vuelta a la página, sigue trabajando, concéntrate en la solución.

-Roberto Ibarra: Muy bien, nos vamos sobando en el camino. Guillermo Ortega, premio nacional del emprendedor, 2014, socio fundador de ITEXICO. Muchas gracias por compartir tu historia aquí en Vida Entrepreneur. Tus datos de contacto estarán en las notas del show. Y bueno, nos vemos en el otro episodio, con otro emprendedor que también nos va a compartir su historia, sus éxitos y sus fracasos. Muchas gracias a todos.

Gracias vida-preneurs por escucharnos una vez más. En nuestro siguiente capítulo conocerán a otro emprendedor exitoso que comenzó como todos nosotros; sin nada. Suscríbete a nuestro podcast en iTunes para que no te pierdas ningún episodio. Visita nuestra página web, vida-e.com para consultar la información que escuchaste hoy y acceder a otros recursos. Dale vida a tu emprendimiento hoy, utiliza el mismo servicio que por más de 5 años hemos usado para hospedar nuestras páginas web. Entra a http://vida-e.com/hospedaje y obtén un 60% de descuento en tu primer año de hospedaje.