VIDAentrepreneur podcast logo Vidaentrepreneur

Entrevistas a emprendedores exitosos y que inspiran

iniciocontactopatrocinios

177 - Ariel Rojo
  • VIDA Entrepreneur
  • Podcast

Emprendedor exitoso #177 - Ariel Rojo

Escucha la entrevista

177 - Ariel Rojo

Hacer lo que siempre has deseado es cuestión de decisión

Referencias

-Emprendimiento

Ariel Rojo Design Studio

-Libro o película

Libros: “Las Enseñanzas de Don Juan: Una forma Yaqui del conocimiento” de Carlos Castañeda; “The Age of Spiritual Machines” de Ray Kurzweil

-Contacto

info@arielrojo.com

Recomendaciones

Entrevista

-Roberto Ibarra: Hola Vidapreneurs, ¿cómo están? Roberto Ibarra aquí con ustedes. Recuerden que mi correo es roberto@vida-e.com. El día de hoy estamos con el fundador de Ariel Rojo Design Studio, que es una firma de diseño especializada en el desarrollo de conceptos y productos con clientes en México, Europa, Estados Unidos y Medio Oriente. Su trabajo ha rebasado fronteras, y ha sido reconocido y expuesto en diversos concursos, sitios, libros y revistas de diseño desde la tienda de diseño del MoMA Store de Nueva York, este museo, hasta las Olimpiadas de Diseño 2010 en Corea del Sur. Está con nosotros Ariel Rojo. Ariel, ¿cómo estás hoy?

-Ariel Rojo: Muy bien. Muy amable por la invitación, Roberto. Muchas gracias.

-Roberto Ibarra: Oye Ariel, ¿tú normalmente en qué parte del mundo te encuentras trabajando?

-Ariel Rojo: Pues nuestra oficina está en la Ciudad de México. Principalmente estamos aquí, aunque damos talleres y conferencias en diferentes partes del país y del mundo. En algunas ocasiones vamos a otros países como asesores, a colaborar en otros proyectos.

-Roberto Ibarra: Oye Ariel, tú cuando vas a una fiesta o algún evento y te preguntan a qué te dedicas, ¿cómo explicas eso?

-Ariel Rojo: Mira, lo primero que hago es sonreír. Porque la respuesta es bastante compleja en lo que hacemos. No sólo porque el diseño en sí es sumamente basto, y entonces como diseñador prácticamente puedes diseñar muchas cosas, sino que efectivamente en la oficina tenemos proyectos que tocan una escala urbana, hasta el desarrollo de un tabique. Es decir, ahorita estamos desarrollando 5 Km. de malecón en Boca del Rio, y por otro lado estamos desarrollando un tabique para un amigo arquitecto. Esa es la diferencia en escalas. También tenemos otro eje, que es que trabajamos con empresas multinacionales. Pero también trabajamos con ONG’s y con organizaciones muy chiquitas.

-Roberto Ibarra: Ariel, me queda muy claro que por ejemplo si yo fuera el alcalde de una ciudad y quisiera rediseñar la plaza central como ese proyecto en que platicas que estuviste también en el Zócalo, y este malecón que estás haciendo, me queda claro que ahí te tengo que hablar para poder trabajar contigo. Pero en los otros elementos en los que trabajas, por ejemplo en este tabique, ¿cómo podríamos explicarle a nuestra audiencia, a nuestros Vidapreneurs en qué casos te tienen que hablar a ti para proyectos de diseño que no sean del tipo arquitectónico?

-Ariel Rojo: Pues mira, generalmente nosotros también tenemos una división de arquitectura en la oficina. Pero digamos que la parte de objetos, de mobiliario, la parte sobre todo de los intangibles, creo que nuestro mayor valor, a pesar de que lo que entregamos son objetos como una silla, como una banca, como una lámpara, como un ladrillo, incluso espacios, nuestro gran plus es la parte intangible. Es decir, lo que tú sientes. El elemento ¡guau!, a veces le digo a los clientes. De hecho alguna vez tuve una experiencia con un cliente que me decía: ¿qué me vas a entregar? Porque fue un proyecto de asesoría. Le dije: no sé. Lo único que sé es que vas a decir guau cuando lo entregue.

-Roberto Ibarra: ¡Guau! Está fenomenal eso.

-Ariel Rojo: Pasó, por suerte.

-Roberto Ibarra: Imagino que con ese pitch que tienes de marketing, seguramente te posiciona en un segmento muy especial como tú lo dices, pero al mismo tiempo te pone a ti difíciles expectativas en cada proyecto, ¿no?

-Ariel Rojo: Pues siempre las expectativas son difíciles. Fíjate, el pitch de ventas afortunadamente ya no es difícil en nuestro caso, porque yo soy un fiel creyente de que el trabajo habla por uno mismo. Entonces ya enseñamos. Tenemos más de 20 años chambeando, con cantidad de historias que te podría contarte a ti y a tu audiencia. Simplemente al abrir nuestro portafolio, les contamos las historias de éxito a nuestros clientes y con eso ya quedan fascinados.

-Roberto Ibarra: Oye Ariel, antes de entrar más a detalle de lo que es Ariel Rojo Design Studio, y cómo has llegado a esta trayectoria y este portafolio tan extenso que tienes, lo que hacemos aquí en el programa de Vida Entrepreneur es motivar a nuevos emprendedores a que nazcan. Pero antes que nada les queremos contar la realidad. Que nueve de cada diez emprendimientos van a fracasar, y cómo ellos se comporten ante estas situaciones de fracaso es lo que va a definir su éxito posterior como emprendedor. Entonces en esa tónica Ariel, por favor cuéntanos la historia de tu peor momento como emprendedor. La situación que más te haya dolido a la fecha en este emprendimiento. Por favor llévanos a revivir esa historia contigo.

-Ariel Rojo: Mira, historias de terror yo creo que todos los días tenemos hasta cierto punto historias de terror. Porque el diseño se dedica a solucionar problemas. Entonces somos como estos programas de detectives, que hubo un homicidio o algo espantoso, y llegan con nosotros para que les demos una solución. Así es. Entonces historias de terror son nuestro día a día. Ahora, historias de terror en nuestro inicio como emprendedores, te voy a contar una muy buena. Yo comencé a trabajar en la empresa de mis papás. A los 17 años diseñaba circuitos impresos. Toda la parte del diagrama y la interconexión para hacer las tarjetas verdes donde van todos los componentes electrónicos. En ese entonces tenía un cliente, un ingeniero en Pemex que no me conocía físicamente. Estamos hablando de mil novecientos noventa y tantos. Todo era por teléfono, por fax. Entonces estos ingenieros me hablaban y me decían: Ariel, ¿cómo estás? Te mando el diagrama. Yo hacía el dibujo. Se los pasaba por fax. Me daban el visto bueno. Entonces mi papá fabricaba las piezas y se las mandábamos a una plataforma petrolera que estaba en Campeche. Un buen día me habla este ingeniero y me dice: oye, voy para allá. ¿Qué te parece si nos conocemos y eso, porque nos encanta trabajar con ustedes? Perfecto. Ese día que acordamos llega el ingeniero. En la oficina mi papá tenía dos pisos. Llegan con la persona que los recibe, preguntan por mí, los dirigen a mi oficina, y ahí estoy yo, un chavito en ese entonces de 17 años más o menos, a lo mucho 18, dibujando algo en mi escritorio. Tocan la puerta, y escucho a un señor diciéndome: oye amiguito, ¿está tu papá? Como mi papá tenía la oficina al lado de la mía, yo no tuve la precaución de preguntar quién era, y dije: sí, claro que sí. Fui por mi papá, llegué con él y estos ingenieros se dirigen a mi papá. ¡Hola Ariel! ¿Cómo estás? Mi papá: no, espérense. Yo soy Jorge, él es Ariel. En el momento en que les dijo: él es Ariel, estos cuates que eran dos ingenieros, se quedaron callados durante un minuto. Nada más se veían, me veían, veían a mi papá, se veían otra vez, y no decían una sola palabra. Fue de los minutos más incómodos que he tenido en mi vida. De repente yo dejo de existir para ellos, y se dirigen a mi papá diciéndole: señor Rojo, disculpe pero ya no podemos trabajar con usted. Mi papá dice: ¿por qué? Estos cuates dicen: ¿cómo que por qué? ¿No se da cuenta? Mi papá: pues no sé de qué están hablando. Pues es un niño. Mi papá voltea a verme, y yo todo pubertín. Pues sí es un niño, no me lo va a negar. ¿Eso qué? No, pues es que estamos hablando de que están haciendo circuitos para plataformas petroleras, y lo está haciendo un niño. Mi papá: sí. ¿Y? Mi papá la verdad es que agarró muy bien la onda y les dijo: a ver. Ustedes son los clientes y ustedes deciden. Nosotros no los vamos a obligar. Yo le voy a hacer tres preguntas, ingeniero, y después de ellas ustedes toman la decisión. La primera pregunta es: ¿cuánto tiempo tiene trabajando este niño con ustedes? Pues un año. ¿Cuándo les ha fallado? Pues la neta nunca. La más importante: ¿usted puede hacer lo que este niño puede hacer? Porque yo no. Se quedaron pensando, y a regañadientes dijeron: bueno, pues ya. Sigan adelante. Cuando se van los ingenieros me dice mi papá: no te preocupes. Cuando te salga bigote ya no vas a tener este problema. Entonces la moraleja es que sí, efectivamente esta parte de emprender y de creértela tiene que ser desde el corazón y siendo joven. No tirar la toalla, a pesar de todo lo que la gente te diga. La gente es experta en decirte qué es lo que puedes hacer y qué es lo que no puedes hacer, y no hay persona realmente capaz de decirte eso. Eso es algo que tú tienes que descubrir.

-Roberto Ibarra: ¡Guau! ¡Qué historia, Ariel! Súper interesante, gracias por compartirla. Lo que me llevo aquí, incluso me resuena con mis inicios en esta trayectoria emprendedora. Yo empecé un poco más tarde que tú, a los 23 años. Pero ya desde entonces teníamos este dicho de que las canas venden. Precisamente porque se venden proyectos como dices tú, que se usan en cuestiones de misión crítica y que van a resolver muchos problemas, o pueden generar muchos problemas si no se hacen bien. Se tiene esta falsa ilusión, que las personas con más experiencia son mejores. Eso es falso. Pero nosotros lo que hacíamos en ese entonces también, no tenemos una historia como la tuya, pero lo que hacíamos era que contratábamos incluso personas como vendedores que eran mucho más grandes que nosotros, para que por lo menos esta fricción inicial fuera más suave, y nos pasara algo similar a ti. Ya que llegaban con nosotros y conocían quién había hecho su proyecto decían: ¿estos niños o estos jovencitos son los que están haciendo esto? Sí. Pero ya con el trabajo como dices tú, desde ese entonces que el trabajo hablaba por ti, fue la manera más fácil de resolverlo. Ahora Ariel, vamos avanzando un poquito en el tiempo a lo que es Ariel Rojo Design Studio. Me queda claro que siempre has sido diseñador de algún tipo, desde circuitos electrónicos, y ahora mudase y cambiaste a diseño de objetos arquitectónicos. Pero cuéntanos en qué momento se te ocurre la idea de crear Ariel Rojo Design Studio. ¿Qué estabas pensando? ¿Cuándo fue el momento en que dijiste: ¡ajá!, voy a hacer mi propio estudio que va a crear estos proyectos? Cuéntanos esa historia por favor.

-Ariel Rojo: Mira, desde muy niño mi papá nos inculcó lo de tener tu propio negocio. Lo cual hoy en día te voy a decir una cosa, no sé si estés 100% de acuerdo. Yo puse mi oficina porque cuando era joven y estaba estudiando diseño, no había una gran opción de hacia dónde trabajar. O sea, había muy pocas oficinas de diseño industrial en México que estuviesen haciendo lo que yo quería hacer. Hoy es otra realidad. Hoy si eres estudiante de diseño, yo diría: vayan a trabajar a oficinas, a ahorrarse mucho tiempo perdido en ser autodidactas. Que ustedes no paguen los platos rotos, y ya después pongan su changarro. Eso es lo que yo creo hoy. Pero como no tuve esa opción, entonces monté mi changarro, porque no había de otra más bien. Entonces después de trabajar con mis papás, estuve trabajando en una oficina de diseño arquitectónico con la que ganamos el Zócalo, encabezados por Ernesto Betancourt. Luego tres de mis amigos con los que compartí este proyecto son Eduardo Cadaval, que es un gran arquitecto de la UNAM y de Harvard, súper reconocido, y Jorge Bracho. Montamos una oficinita, y después cada quien fue a hacer otras cosas. En el caso de Jorge se fue a trabajar con su tío que es un gran arquitecto. Lalo se fue a hacer una maestría, yo me quedé solo, y dije: pues ya hago mi changarro. La verdad es que a veces no es una cuestión de decisión. Es una cuestión de circunstancias. Creo que mi circunstancia fue: bueno, pues por ahí dicen que la necesidad enseña más que la universidad. Así abrí la oficina.

-Roberto Ibarra: Ahora Ariel, ¿por qué dejaste esta parte de circuitos? ¿Preferías diseñar otras cuestiones, o qué fue lo que te llevó a cambiar de nicho tan radical?

-Ariel Rojo: Pues mira, la verdad es que los circuitos fueron el oficio familiar. Por otro lado ya me sentía como crudo de la electrónica. Todo mundo me ha preguntado muchas veces por qué no haces más cosas electrónicas. La verdad es que revisando mis archivos de cuando trabajaba con mis papás, tengo más de 500 diseños de circuitos impresos. Yo empecé a trabajar con ellos a los 14, pero aprendí a diseñar y ya diseñaba a los 17. De los 17 a los 23, 27 años hice los últimos diseños, alrededor de 500 circuitos. Me cansé. Ahora, todavía hago cosas que están relacionadas con la electrónica. Acabamos de hacer hace un par de años una alarma sísmica satelital para Sky Alert. Más bien ha sido una serie de conocimientos aprendidos como plug-ins de programas, donde sí hacemos electrónica y cada proyecto nos va enseñando otras técnicas, y más bien eso se va sumando a las capacidades de la oficina.

-Roberto Ibarra: Además como iniciaste tan joven Ariel, yo creo que básicamente se puede decir que tuviste una carrera en diseño de circuitos electrónicos antes de cambiarte a diseño de cuestiones arquitectónicas y objetos. ¿Lo compartes tú así?

-Ariel Rojo: Pues sí. De hecho te puedo contar una historia bastante interesante. Soy malo para ubicarme en los años, pero he de haber tenido entre 23 y 25 años tal vez. A través de la empresa de mis papás desarrollamos el sistema de encriptación nacional, en ese entonces. Ahorita ya lo puedo decir porque ya es caduco, y más les vale estar usando otro sistema de encriptación. Pero eso lo desarrollé, ¿sabes? Claro, la parte de las tripas y toda la configuración, el software y el diagrama lo hizo un físico matemático. Pero nosotros hicimos esa chamba mientras competían otros ingenieros que tenían maestrías, doctorados, que no lo pudieron hacer más chico que nosotros.

-Roberto Ibarra: Súper interesante esta historia, Ariel. Lo que también me llevo para compartirlo con nuestros Vidapreneurs es esta parte de que dices que tú eres un emprendedor consecuente, porque las consecuencias te llevaron a crear tu emprendimiento. Pero yo como lo interpreto Ariel, no sé si tú lo compartes también, es como dices. No hay un trabajo o un puesto de trabajo para poder hacer yo lo que me gusta a mí. Entonces voy a crear el mío, y creaste tu empresa para crearte el puesto ideal que tú querías tener. ¿Fue así lo que tenías en mente?

-Ariel Rojo: Totalmente. Mira, tal vez en ese momento no tenía esa claridad y no lo hubiera puesto en esas palabras. Hoy en día definitivamente sí. Ese aprendizaje en ese momento fue más bien una respuesta al contexto y a los deseos que quería. Más allá de decir: quiero poner una empresa, es cómo quieres vivir día a día, ¿no?

-Roberto Ibarra: Sí.

-Ariel Rojo: Siempre he dicho que las posibilidades de que alguien llegue y te ofrezca hacer lo que siempre has deseado es como una en un millón. Pero ponerte a hacer lo que siempre has deseado es cuestión de decisión. ¿No?

-Roberto Ibarra: Sí. Está excelente esa frase.

-Ariel Rojo: Es tan sencillo como eso.

-Roberto Ibarra: Ariel, ahora ya que llegas con este estudio y lo creas, ¿cómo le haces para conseguir clientes en estas etapas iniciales? Digo, ahora es muy fácil, porque dices: mira, aquí está mi cartera de proyectos. Ve todo lo que podemos hacer. Escoge por qué línea quieres irte. Pero en esos momentos, ¿cómo es inicialmente para conseguir estos clientes? ¿Cómo los convences de que te den estos proyectos?

-Ariel Rojo: Mira, yo tengo una historia que tal vez voy a pecar de presumir mi suerte, pero nunca he tenido que salir a buscar chamba. Como empecé muy joven, y tal vez aproveché la inercia de cartera de clientes que tenía la empresa de mi papá, que no faltaba el ingeniero que llegaba y me decía: diséñame el circuito para mi balastra. Después me decían: oye, ¿me puedes diseñar la balastra? ¿Me puedes diseñar la caja? ¿Me puedes diseñar el empaque? Sí, claro. Entonces llegaban otros ingenieros recomendados por ellos, y entonces se volvía una ola de recomendación. Yo siempre he dicho que el trabajo llega, pero por recomendación de boca en boca. Entonces después de veintitantos años de chamba, la verdad es que nos llegan solicitudes de proyectos, incluso decidimos cuáles tomamos y cuáles no. Así de suertudos somos.

-Roberto Ibarra: Bueno, sí. Lo comentas como suerte, pero hemos platicado con otros emprendedores en este programa Ariel, y lo que hemos visto es que la mejor estrategia o el mejor presupuesto que puedes invertir tú para marketing es simplemente hacer bien tu trabajo. No sé si lo compartes tú así.

-Ariel Rojo: Definitivamente.

-Roberto Ibarra: No hay que invertir.

-Ariel Rojo: Es que es eso. Es lo único. Claro. Cuando tú ves un trabajo bien hecho, ya no se vuelve una apuesta, se vuelve una inversión. Vamos a invertir en estos cuates, o en este proyecto. Cuando ves que nada más te están vendiendo un anuncio de revista, pues es una apuesta, a ver qué sale. Tal vez puede ser muy bueno, pero no es tan seguro.

-Roberto Ibarra: Ariel, una pregunta de ´cómo funciona tu modelo de negocio, tú que estás en la industria de tangibilizar lo intangible. ¿Cómo se cobra un proyecto de estos? Por ejemplo, llega alguien y te dice: diséñame esta silla, o como decías, diséñame una balastra. ¿Cómo cotizas cuánto te vas a tardar? ¿Cómo funciona tu modelo de negocio para saber cuánto cobrar por una balastra?

-Ariel Rojo: Cobramos los proyectos de diferentes maneras. De entrada entendiendo que para nosotros no es lo mismo cobrar que ganar. A veces trabajamos con ONG’s, o en este caso con el PNUD, con la CONAM y con diferentes organizaciones, en donde ni siquiera cobramos. Porque pensamos que al hacer ese tipo de proyectos ganamos experiencia, ganamos prestigio, trabajamos con la Fundación Rockefeller. Entonces para nosotros es ganancia en otros frentes. En otros cuando son proyectos comerciales, hay muchas maneras de cotizar. Por proyecto, por horas, por cuánta gente se involucra, por lo que vale el proyecto en términos de cuánto va a economizar a la empresa la solución que demos. A veces podemos cuantificar. Oye, la solución que te vamos a dar te va a ahorrar un millón de dólares al año. O te vamos a hacer ganar un millón de dólares al año. Entonces partimos no de cuánto cuesta el papel, sino lo que está impreso en ese papel. La otra también puede ser por regalías. Nos cuesta desarrollar tanto, pero cuando empieces a ganar es igual como un cantante, un artista o un músico. Cada vez que vendas un disco me pagas una regalía.

-Roberto Ibarra: ¿Qué tan fácil es que acepten ese tipo de contratos de regalías?

-Ariel Rojo: Hay empresas que están muy acostumbradas a eso. Las empresas chicas y jóvenes, o chicas simplemente, les cuesta un poco de trabajo porque no están acostumbrados a estos modelos. Yo hoy en día me considero un emprendedor, porque no tengo nada más que Ariel Rojo Design Studio, que es mi oficina de diseño. Tengo diferentes compañías que ahorita te platicaré, pero una de ellas se llama MX. Nace de manera natural a necesidad de muchas cosas que pasaban en la oficina de diseño. Cuando a estos clientes chicos les diseñaba un equis diseño, me decían: bueno, el papel está padrísimo, ¿pero ahora qué hago? Ah, bueno, entonces yo te lo fabrico. Entonces nos dimos cuenta que muchas veces diseñábamos, pero el mismo cliente necesitaba quién le fabricara. Entonces ahora tenemos dos empresas, a las que les llamo el pie derecho y el pie izquierdo, con las cuales avanzamos. Un hemisferio derecho o izquierdo del cerebro. Una genera valor, que es Ariel Rojo Design Studio. Que no es lo mismo que genere dinero. Genera valor a pesar de que en términos sustentables la compañía es estable y sustentable, pero MX genera dinero a partir del valor. Es decir, aquí diseñamos un objeto y MX lo comercializa. Ese es un modelo de negocio interno que tenemos y que nos ha resultado bastante bueno.

-Roberto Ibarra: Súper interesante todo eso que nos comentas, Ariel. Hemos visto y siempre comentamos en este programa que decir la palabra emprendedor en serie es un pleonasmo, porque el emprendedor por naturaleza siempre quiere estar emprendiendo, y siempre va a encontrar estas cuestiones que quiere resolver. Muchas veces también hemos platicado con otros emprendedores, que la misma fuente de inspiración para sus nuevos emprendimientos son sus propios problemas. Son los problemas que están ellos mismos viviendo, los que están experimentando todos los días. No es que se tengan que poner a pensar: híjole, ¿qué problema podría resolver de alguien más? No. Simplemente qué problema tengo yo. Qué problema tengo en mi propio emprendimiento, y ver si hay otras personas que tuvieran este mismo problema, y si hubiera también esa posibilidad de que se pagara por resolver este problema puede valer la pena entonces emprender ahí. Ahora Ariel, ya que tienes estos dos emprendimientos, ¿cómo distribuyes tú qué tiempo le dedicas a cada uno?

-Ariel Rojo: Bueno, es que un poco complementando esto de las empresas que tú mencionabas, si hay algo muy importante en crecer o en emprender es invitar a la gente correcta. La comercialización. Ésta compañía MX yo no la dirijo. Yo soy el bueno para generar esta parte intangible, esta parte de valor a las cosas. Pero hay un experto que se llama Leopoldo, que es un gran amigo. Polo es el que dirige MX. MX es la compañía que comercializa y produce estas cosas. Ahora sí te digo que me considero emprendedor, porque además tenemos un festival de diseño en México que se llama el Abierto Mexicano de Diseño, del cual también soy socio fundador. Tenemos una empresa con dos amigas de Nuevo León. Una vive en Japón. Tenemos la empresa en Japón, y es una comercializadora de productos mexicanos en Japón. También tenemos una cervecería con otros amigos. De todos estos proyectos soy socio, pero quienes lo dirigen ya son otras personas especializadas en cada una de estas áreas. Emprender muchas veces es no creerse el capitán de toda la flota. Es más bien pertenecer a una gran flota.

-Roberto Ibarra: ¡Qué frase! No es el capitán, sino pertenecer a esta gran flota. Ariel, muchas gracias por compartir tú esta parte de tus emprendimientos y cómo fue que llegaste aquí. Ahora te voy a pasar a una sección de preguntas más rápidas, donde el objetivo es entender más tu mente como emprendedor, y no tanto tus emprendimientos. Entonces inicialmente a ti, ¿qué te detenía a emprender?

-Ariel Rojo: Yo creo que el miedo. De hecho hasta las enseñanzas de Don Juan es el primer enemigo que tiene el ser humano. El miedo si no al fracaso, a la deuda. A mí siempre me ha aterrado deber. Comprometerme y acabar debiendo dinero que no tengo. Esa ha sido mi peor pesadilla, y eso ha sido lo más cauto que he hecho.

-Roberto Ibarra: ¿Has vivido sin deuda todos estos años, Ariel, o ya venciste este miedo?

-Ariel Rojo: Sí, sin deudas.

-Roberto Ibarra: Ariel, a lo largo de tu trayectoria como emprendedor, ¿cuál ha sido el mejor consejo que tú has recibido?

-Ariel Rojo: No es lo mismo crecer que engordar un negocio. Muchas veces la gente cree que está teniendo éxito porque su negocio está creciendo, y la verdad está engordando y se vuelve torpe.

-Roberto Ibarra: Súper interesante. En esta cuestión de emprendimiento Ariel, ¿cuál es el hábito que crees que contribuye en mayor medida a tu éxito personal?

-Ariel Rojo: La constancia. Constancia y trabajo. Ese es un hábito. No tirar la toalla. Créeme que muchas veces te dan ganas de tirar la toalla, pero ni modo. Todos los días sale el sol.

-Roberto Ibarra: Ariel, en tu quehacer diario como emprendedor, ¿tú personalmente utilizas alguna herramienta digital, algún sitio web o alguna app que crees que le pueda servir a otros de nuestros Vidapreneurs?

-Ariel Rojo: Bueno, uso herramientas muy especializadas de diseño, pero fuera de estas yo creo que las redes sociales. Es más, yo no uso las redes sociales para cuestiones personales. Uso las redes sociales más para mi negocio, y la verdad es que es donde nos han jalado muy bien para comunicar lo que estamos haciendo, para que la gente se contagie un poquito del espíritu de la oficina. La verdad es que son herramientas que no existían hace una generación, hablando de la generación de mis papás, y que hoy por hoy creo que también por eso nos buscan. Cuando decimos entre comillas suerte, es porque estás diciéndole a la gente y al mundo qué es lo que estás haciendo y por eso nos llaman.

-Roberto Ibarra: Entiendo. Ariel, si sólo nos pudieras recomendar un libro o una película para nuestros Vidapreneurs, ¿cuál sería y por qué?

-Ariel Rojo: Bueno, libro sería “Las Enseñanzas de Don Juan”. Yo creo que porque más allá de ser emprendedores, gente de negocio y todo este rollo, que la verdad es que tampoco me la creo tanto, debemos ser primero humanos sensatos. Si nos conocemos a nosotros mismos y estamos contentos y en equilibrio con nosotros, entonces en ese momento vamos a poder ser mejores con los demás. El otro que me encanta es uno de ciencia ficción, que se llama “The Age of Spiritual Machines”. Ese es que creo que nos queda poco tiempo de ser el bicho más inteligente del planeta.

-Roberto Ibarra: Excelente. Estos dos libros van a estar aquí en las notas del programa.

-Ariel Rojo: Perfecto.

-Roberto Ibarra: Ahora Ariel, te voy a llevar a una situación hipotética en la que están muchos de nuestros Vidapreneurs, que son estos emprendedores que están esperando nacer, o que acaban de nacer y están esperando crecer. Entonces imagínate que por algún evento catastrófico te quedas sin tus emprendimientos actuales y amaneces sólo con $10,000.00 y una laptop. ¿Qué harías en los próximos siete días?

-Ariel Rojo: Pues meterme a las redes sociales y decirles: señores, aquí estoy. Eso es lo bueno. Mira, es una pregunta bastante interesante. Yo siempre le digo a los jóvenes: de los 20 a los 30 no se preocupen por ganar dinero. Ganen experiencia y fórmense como personas para tener un valor. Si hoy por hoy me quedo sin nada de lo material que tengo, sigo siendo Ariel Rojo. Sigo teniendo el conocimiento. Sigo teniendo un valor que puedo ofrecer. Eso es lo más importante.

-Roberto Ibarra: Estoy completamente de acuerdo contigo. Hemos comentado en varias ocasiones que aún cuando los emprendimientos pueden fracasar, no significa que el emprendedor sea un fracasado. Toda esta experiencia la sigues trayendo. Este conocimiento seguramente te va a facilitar emprender de nuevo. Ahora Ariel, antes de despedirnos, por favor danos un último consejo y la manera más fácil de contactarte.

-Ariel Rojo: Bueno, la manera más fácil de contactarme es a través de correo electrónico. info@arielrojo.com. En redes sociales a veces respondo lento porque sí llegan bastantes por ahí. El consejo yo creo que es: trabajo, trabajo, trabajo. No hay de otra. No hay empresa fácil.

-Roberto Ibarra: Ariel Rojo, fundador de Design Studio. Muchas gracias por compartir tu historia aquí en Vida Entrepreneur, que estamos seguros le dará vida a nuevos emprendedores.

-Ariel Rojo: Perfecto. Roberto, muchas gracias por la entrevista.

Gracias Vidapreneurs por escucharnos una vez más. En nuestro siguiente capítulo conocerán a otro emprendedor exitoso que comenzó como todos nosotros; sin nada. Suscríbete a nuestro podcast en iTunes para que no te pierdas ningún episodio. Visita nuestra página web, vida-e.com para consultar la información que escuchaste hoy y acceder a otros recursos. Dale vida a tu emprendimiento hoy, utiliza el mismo servicio que por más de 5 años hemos usado para hospedar nuestras páginas web. Entra a http://vida-e.com/hospedaje y obtén un 60% de descuento en tu primer año de hospedaje.